Resonancia Bioenergética

Sanación. Asesoría personal. Coaching espiritual.

1996-2016: 20 años de experiencia dedicados a la sanación y al crecimiento personal.

Vienes al mundo como un puzle sin hacer. Podrías quejarte de lo difícil que es resolverlo, de que parece como que faltan piezas, de que hubiera sido mejor si te lo hubieran dado resuelto, o al menos con un manual conteniendo una imagen con el resultado final. También puedes pensar que los demás tienen uno mejor que el tuyo. O podrías aceptar el reto y meterte de lleno en la labor de dar sentido a ese acertijo, puesto que la imagen que se esconde es la de tu totalidad, algo que en realidad es mucho más grande de lo que ni siquiera puedes imaginar.

Es normal sentir la sed y el anhelo de contemplarse como un ser completo, aunque esa sed mal manejada puede conducirte a la frustración y a la repetición de conductas que intentan tapar infructuosamente ese hueco o simplemente olvidarlo o anestesiarlo. A veces en lugar de sentirte como un proceso en evolución, te enfocas en la parte de ti que todavía es un montón de fragmentos que se encuentran amontonados, desordenados y mezclados con vacíos. Pero en cada uno de esos vacíos solo encaja una pieza en particular y sí, es verdad, faltan piezas, o más bien hay que ir a buscarlas, aunque llegar a conseguirlas solo es un medio y no un fin. Cuando eres lo suficientemente impecable, lo que consigues mientras que buscas y recolocas las piezas de tu vida se llama aprendizaje, y éste es el verdadero premio. El resultado de llenar el vacío con la pieza adecuada desencadena un aumento de la conciencia de ser y de la propia autoestima.

La sanación, desde el punto de vista de la Resonancia Bioenergética, es el proceso a través del cual te embarcas en la búsqueda de tus pedazos perdidos y aprendes a colocarlos en el sitio adecuado, con el fin de recordar que tu vida tiene sentido y propósito, que más que tener que ver con los demás, está relacionado con el descubrimiento de tus propias capacidades de consciencia y evolución que, como ser viviente que eres, se han puesto a tu disposición. La sanación es aumentar la sinergia entre tu mundo externo y tu mundo interno. Recibir sesiones individuales de Resonancia Bioenergética regularmente te ayuda ayuda a poner en orden tu energía, disponiendo además de una asesoría personal y espiritual personalizada que te impulsa a que vayas mucho más lejos de lo creías posible para ti. Empieza haciendo click aquí.

Mirar hacia dentro para cambiar tu mundo

La revolución necesaria para cambiar las cosas es la del conocimiento de uno mismo.

Nuestra época es fascinante. Vivimos en un tiempo de cambios, en un entorno con una complejidad sin precedentes en la historia de la humanidad. ¿Es posible que el individuo siga como “siempre” sin que la velocidad a la que el mundo va le afecte? ¿Nos beneficia seguir adelante sin comprender nuestras emociones o sin ubicarnos como parte de un universo misterioso e infinito, tan solo reaccionando, deseando o adquiriendo? ¿Cuál es el sentido y propósito de tu vida? ¿Es posible una espiritualidad moderna, en la que un pensamiento inclinado hacia lo científico se aúne con una visión transcendente de la vida? ¿Se puede armonizar el mundo de luchas y responsabilidades de todos los días con el mundo interior?

A través de la Resonancia Bioenergética llevo 20 años trabajando para dar estas respuestas, ofreciendo por un lado un modelo explicativo de la realidad y por otro una original terapia del alma, un camino de sanación, de evolución personal y despertar espiritual.

Acompañamiento profesional en procesos de enfermedad

Una vida dedicada a la sanación

Cuando las circunstancias te invitan a rendirte o a luchar

Tenía 16 años recién cumplidos y un día empecé a tener un extraño y persistente dolor en la cadera. En los meses siguientes los dolores se extendieron a una rodilla y a los pies. Después de 6 meses de múltiples visitas a diferentes especialistas, finalmente se me me diagnosticó una enfermedad degenerativa crónica, de ésas consideradas “raras". El diagnóstico fue pesimista: la enfermedad se desarrollaría inevitablemente; con el tiempo y con casi toda seguridad, me quedaría incapacitado en mayor o menor medida. Se me dijo que la enfermedad era incurable y que mi única esperanza era que, a lo largo de los años, la ciencia avanzase lo suficiente en el conocimiento y tratamiento de esta patología. Había tratamiento sintomático, no exento de riesgos por los efectos secundarios que podía tener a medio y largo plazo.

Han pasado 30 años y por ahora aquella enfermedad sigue sin ser resuelta por la medicina. A cualquier edad que recibas una noticia así es algo que te toca profundamente; yo era un adolescente y se me vino el mundo encima, de repente el resto de mi vida parecía como una mancha oscura... o como una lucha de resultado incierto. Desde el primer momento mi elección fue luchar. Fueron tiempos muy difíciles ya que la enfermedad siguió avanzando lenta pero implacablemente en los siguientes años. Para más desgracia, desarrollé una segunda enfermedad, también crónica, también incurable; no me podía creer mi mala suerte. Así que paralelamente a las visitas periódicas al hospital y junto con tratamiento farmacológico, fui probando otras cosas. Recibí tratamientos de balance polar electromagnético, homeopatía, estudié acupuntura, aprendí reiki, sanación magnética, sanación pránica y muchas cosas más, especializándome principalmente en técnicas de sanación energética. Con todo, la realidad es que después de unos pocos años ya tenía serias dificultades para caminar o permanecer de pie, por no hablar de los intensos dolores y otros síntomas derivados de la enfermedad intestinal que apareció en segundo lugar. En todo este tiempo siempre adopté la actitud de que de alguna manera encontraría la ayuda necesaria para mi curación y que era todo cuestión de persistir y seguir el proceso de prueba y error. Después de 12 años de enfermedad y mucho trabajo terapéutico, un buen día (fue casi de repente) los dolores y otros síntomas empezaron a disminuir, pude apoyar mi talón izquierdo en el suelo (llevaba como unos 10 años sin poder hacerlo). En el transcurso de unos meses me fue posible abandonar completamente toda la medicación sin que esto supusiera un empeoramiento. Aun así, tuve síntomas más o menos leves de las dos enfermedades durante 2 o 3 años más, hasta que finalmente desaparecieron. Desde entonces llevo más de 15 años sano, aunque es verdad que me tengo que cuidar más de lo normal, debido a que mi musculatura me ha dado problemas desde entonces, no serios aunque molestos. En aquella época ya había dejado mi trabajo como desarrollador de software y había empezado a trabajar como terapeuta, empezando a desarrollar lo que hoy en día es la resonancia bioenergética.

En este proceso he aprendido muchas cosas, y no me refiero solo al aprendizaje intelectual. Me refiero al aprendizaje de la vida. Cuando se presenta la enfermedad viene con un compañero de viaje: la oportunidad de crecer. En realidad no es necesario que padezcas una enfermedad o que te ocurra alguna desgracia para que aprendas o para que encuentres el sentido a tu vida. Pero a veces esas cosas pueden usarse como catalizadores debido a la intensa pérdida a la que te someten. Si se mira tan solo a la enfermedad, a veces se gana y otras se pierde; incluso si lo intentas con todo tu corazón podría no salir bien. Yo tuve la suerte de ganar en este sentido. Pero igualmente sigo luchando porque ya no me hace falta estar en lo peor para moverme hacia donde necesito. Aunque no me hubiera curado igualmente habría ganado todo lo que he aprendido hasta ahora.

La Resonancia Bioenergética que hoy en día practico y enseño es el sistema de sanación y conocimiento humano resultante de mi propia experiencia. La mayoría de las personas que se benefician de este sistema lo hacen como usuarios de mi terapia, recibiendo las sesiones individuales regularmente. Unos pocos se convierten en alumnos y alumnas avanzados y pueden llegar a realizar la formación de terapeutas. Para éstos aporto un modelo teórico y práctico de percepción extrasensorial, así como un protocolo avanzado de intervención y tratamiento del campo energético. También hay muchas personas que en los últimos tiempos se han interesado desde un punto de vista intelectual por mi trabajo, gracias a la labor divulgativa que hago a través de la Emoenergética, cuyos principios y fundamentos expongo en mi blog y en el libro que he publicado. Chema Sanz

Coaching espiritual, también si lo tienes todo

Has triunfado, lo has conseguido, tienes lo que querías...
¿entonces dónde esta la felicidad?

Después de una gran trayectoria en la que has ido consiguiendo los diferentes retos que te habías propuesto (personales, profesionales y/o familiares), no encuentras esa paz, satisfacción y felicidad que esperabas. ¿Dónde está? Nuestra sociedad nos enseña a desarrollar una personalidad orientada a las metas. El problema reside en que una mente así se encuentra en un permanente estado de insatisfacción. Se puede aprender a reorientar y canalizar nuestros deseos, dando prioridad al camino, apreciando el valor de la vida como experiencia transcendente en la que el conocimiento de uno mismo es el verdadero reto.

¿Y si el error consistiera en desperdiciar las posibilidades de desarrollo y conciencia que tenemos como seres humanos, usando nuestra capacidad de decidir de forma pervertida, convirtiendo el acto prodigioso de vivir en una rutina seriada de despropósitos, banalidades, apegos, adicciones, vanidades, lamentaciones, malas imitaciones, olvidos, ilusiones y falsedades?

La experiencia de enfocarte en el proceso de tu vida te facilita apreciar de otra forma tanto lo que has conseguido como lo que podrías alcanzar. Quitar importancia a tus metas y aun así conseguirlas te ahorrará energía que puedes dedicar a construir ese espacio interior a través del cual te sientes en conexión con la existencia mientras que caminas elegantemente por el mundo de todos los días. Descubre con las sesiones de resonancia bioenergética cómo una espiritualidad del siglo XXI te puede ayudar a sacar partido a tus éxitos personales.

La autoestima y la conexión con tu centro como base de todo lo demás

Quererse a uno mismo es más que un bonito tópico
Atrévete a hacerlo realidad

En nuestro actual nivel evolutivo la desviación del punto de equilibrio de cada una de las emociones parece algo casi natural. Esto lleva entre otras cosas a una preocupación obsesiva por el Yo que es retroalimentada a su vez por los esquemas perversos de dependencia emocional que se originan en la infancia primeramente hacia las figuras paternas y maternas. Así se impide que las necesidades naturales en el bebé y en el niño de ATENCIÓN, AFECTO y APOYO evolucionen hacia habilidades autónomas y equilibradas en el adulto de AUTOIMAGEN, AUTOESTIMA y AUTOVALORACIÓN.

El esquema dominador-dominado proviene de la modalidad egoica de nuestra personalidad, que a su vez tiene su origen en el esquema de dependencia emocional. El ser humano ha decidido hacer que su misión existencial sea la obtención de atención, afecto y apoyo de los demás, en lugar de movilizar sus recursos energéticos y cognitivos para adentrarse en el fascinante viaje del conocimiento de uno mismo. Esto es la dependencia emocional. Sin embargo, conocerse significa percibir, cada vez de forma más poderosa y completa, la unión y conexión con la propia individualidad. Para esto es necesario aumentar la conciencia, llevar literalmente el resplandor de su luz a cada una de las áreas del propio ser que previamente estaban oscurecidas. Iluminar la propia SOMBRA es la vía a través de la cual se construye la verdadera autoestima y el más puro de los amores: el que va dirigido hacia uno mismo (como ser, no como persona). De esta forma, podríamos progresivamente dejar de exigir a los demás el amor, el apoyo y la atención que nosotros no nos dábamos. Entonces dejaría de tener sentido seguir defendiendo los papeles de dominador-dominado. Se haría innecesario poseer o ser poseído por nadie, así empezaría un verdadero compartir basado en la complementariedad sin dominancia. Existe una opción real de dejar atrás, poco a poco, nuestra fase egoica para llegar a otro tipo de humanidad, la que resolviera los problemas ancestrales al haber conseguido renunciar a su bien más preciado, que es al mismo tiempo su perversión más grande: el esquema dominador-dominado. Sin embargo este modelo colectivo, también llamado la TELA DE ARAÑA SOCIAL, difícilmente cambiará en el corto plazo. El individuo consciente debe asumir la tarea de luchar prácticamente en solitario.

Neochamanismo

Modernizando la conexión con lo sagrado

La figura del chamán en ciertas culturas encarna al intermediario entre el mundo espiritual y el físico. En el modelo de la Resonancia Bioenergética se afirma que nuestra realidad está formada por una naturaleza doble, una física, accesible hasta un punto por nuestras sentidos ordinarios y experimentada en nuestro mundo de todos los días, y otra energético-sutil, accesible solo a través de los sentidos extraordinarios, que suelen estar más o menos dormidos en la mayoría de las personas. El reino sutil es el dominio del chamán.

Sin embargo, no me siento cercano al chamanismo tradicional; no me interesan nada ni las drogas ni los rituales, que suelen ser parte fundamental en estas disciplinas. Tampoco mi camino es el que siguió Carlos Castaneda u otros chamanes de nuestra época, puesto que no pertenezco a un linaje o tradición. En el caso de Castaneda, comparto tanto por preferencia personal como por experiencia una buena parte del núcleo de sus principios teóricos ya que he podido vivenciar en primera persona y comprender al menos una parte importante de sus postulados.

Soy un explorador de la conciencia, puedo modificar mi percepción y ver lo que muy pocos ven. He desarrollado todo un sistema de sanación energética y espiritual, la Resonancia Bioenergética. He creado un modelo cognitivo y perceptual que ahonda en la naturaleza de la mente y el alma humanas, la Emoenergética. Percibo las emociones como bandas de energía, las explico, delimito y relaciono como pocos lo han hecho hasta ahora. Así que cuando me categorizo a mí mismo como un "neochamán" es por un lado una declaración de afinidad y por otro la expresión del deseo de que algunos de nosotros seamos capaces de dejar definitivamente atrás una parte rancia, pesada y simplista que todavía está muy presente en el mundo espiritual y de las terapias alternativas. Creo que necesitamos renovarnos, traer al presente tan solo la esencia de lo antiguo que nos sirva para evolucionar, desterrando todo lo demás, dejando espacio al conocimiento en lugar de la creencia y a la innovación en lugar de la superstición. No digo que yo lo haya conseguido, pero sí estoy en el intento de hacerlo. En esta nueva era, el conocimiento científico, la tecnología, la interconectividad y la razón tienen que formar parte natural del ser humano espiritual, junto con la audacia de explorar territorios fuera de lo convencional. Es ésta una época de oportunidades sin precedentes en la historia de la humanidad.

Textos y Fotografías © Chema Sanz 2016